Natixis analiza el nuevo rol de los BRICS: cada vez más políticos y centrados en la reforma del sistema monetario

Con el inicio de 2024 los países emergentes que forman el grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) se amplió con la incorporación de Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, lo que cambió también el nombre original, pasando de BRICS a BRICS+. ¿Qué consecuencias puede traer a nivel mundial esta nueva integración? Para analizarlo, el equipo de analistas de Natixis CIB encabezado por la española Alicia García Herrero, economista jefe para Asia Pacifico, ha elaborado el informe ‘Posibles consecuencias geoeconómicas y geopolíticas de un BRICS ampliado’.
El informe destaca que, a pesar de que la idea detrás de los BRICS comenzó como un concepto puramente económico para reconocer el creciente peso de algunas de las principales economías emergentes, lo cierto es que ahora ha evolucionado hacia un concepto eminentemente político y menos económico. Además, aunque estas recientes incorporaciones aumentan la heterogeneidad del grupo, ya que algunos miembros son grandes exportadores de petróleo y otros necesitan financiación externa, destaca que el grupo está cada vez más centrado en China, con muy poca interacción entre los demás miembros del BRICS. Precisamente, ante esta gran heterogeneidad y el papel cada vez más central de China, la forma en que pueda reaccionar India plantea otro riesgo importante para el futuro del grupo.
El informe puntualiza que el grupo parece cada vez más centrado en la reforma del sistema monetario internacional, que ahora descansa en las instituciones de Bretton Woods, para dar más poder a las economías emergentes.


