Mutuactivos: La victoria de Trump debería llevar a un mayor crecimiento nominal de EEUU y a más inflación

Por el equipo de Mutuactivos
Donald Trump ha ganado las elecciones a la Casa Blanca, se ha asegurado la mayoría en el Senado y está cerca de conseguirlo en la Cámara de Representantes. De conseguirlo, tendrá mucho poder para implantar las medidas que desee. Las políticas de Trump probablemente impliquen más crecimiento para EEUU y menos para el resto del mundo. También en EEUU, más inflación y que los tipos bajen menos y más despacio de lo que se preveía hasta ahora. A continuación, explicamos la reacción que deberían tener la economía y los mercados, pero somos muy escépticos. En estos casos el guion no se suele cumplir.
Implicaciones en la economía (teóricas)
- Política fiscal: a Trump no le va a resultar fácil implementar su programa. Le gustaría bajar el impuesto de sociedades y consolidar la reducción del impuesto sobre la renta que aprobó en 2017, pero supondría un incremento del déficit, que ya está cerca del 7% del PIB, mientras que cuando fue elegido en 2016 era del 3,2%. Quiere imponer aranceles de entre el 10% y el 20% a todas las importaciones y mayores a México y China. Aunque Trump dice que la consolidación de la bajada de impuestos se compensaría con su propuesto aumento de aranceles, no conseguiría cubrirlo.
- Inversiones: otra de las fuentes de financiación que podría utilizar para poder gastar más sin deteriorar las cuentas públicas sería recortar los programas de inversión y subsidios a infraestructuras y renovables impulsados por Biden, pero difícilmente sería capaz de cancelarlos sin deprimir la economía y atacar a su base de votantes. Creemos que podría frenar nuevos planes como el offshore y las plantas y redes de distribución de hidrógeno verde, pero no atacar a la energía eólica ni solar.
Implicaciones en los mercados
Como teóricamente EEUU debería tener mayor crecimiento nominal e inflación, los tipos (allí) deberían tardar más en bajar y hacerlo en menor medida. Eso es lo que ya están interpretando los mercados, que han visto una fuerte subida en tipos (caída en precio) desde que Trump se puso a la cabeza de las encuestas a la vuelta del verano: el bono americano a 10 años ha subido desde el 3,6% hasta el 4,5%, aunque quizá sea un exceso del mercado. Por su parte, el bono a 2 años también ha subido desde el 3,5% hasta el 4,3%. El movimiento nos empieza a parecer excesivo y no descartamos tomar posiciones tácticamente.
Con mayor crecimiento y tipos más altos lo lógico sería que el dólar siga subiendo. Ya lo ha hecho desde septiembre, apreciándose desde 1,12 dólares por euro entonces hasta el 1,07 de hoy.
Con tipos y un dólar más alto, sufren los emergentes. La deuda que tienen en dólares crece y les cuesta más dinero.
Con un EEUU más centrado en sí mismo y con intención de imponer aranceles, teóricamente Europa debería sufrir, especialmente Alemania y su maquinaria industrial (y automovilística). Sin embargo, hay sectores como el lujo o las farmacéuticas donde tenemos una ventaja adquirida y que se podrían beneficiar del mayor crecimiento de EEUU.
Por otro lado, teóricamente, con una subida del dólar, el oro ha tendido a caer. El crudo debería corregir a largo plazo si Trump cumple con su promesa de favorecer la inversión en la extracción de energía, pero las compañías podrían beneficiarse de ello. Por último, las empresas de defensa se deberían beneficiar de la presión que va a hacer Trump a los países que no están cumpliendo con su cuota de aportaciones a la OTAN.
Pero todas estas apreciaciones hay que tomárselas con cautela. Históricamente la teoría no se ha trasladado a la práctica. Por ejemplo, los sectores teóricamente más beneficiados por Trump se quedaron por detrás del S&P 500 durante su mandato (carbón, defensa, industriales y financieras). Durante la presidencia de Biden, en cambio, el índice de energía verde de Nasdaq ha caído, mientras que el índice de grandes empresas de petróleo y gas del S&P 500 ha superado al mercado más amplio.
¿Qué estamos haciendo?
- Hoy hemos bajado la sensibilidad a tipos de nuestras carteras a la zona neutral. La curva de EEUU ya descuenta menos bajadas, lo que podría frenar al Banco Central Europeo (actualmente se estima que los tipos estén aquí al 2% en verano).
- Mantenemos el peso en crédito, aunque hemos ido reduciéndolo poco a poco este año, acortando vencimientos, mejorando la calidad y acudiendo a menos emisiones. Seguimos prefiriendo deuda financiera y subordinada al high yield.
- Mantenemos la neutralidad en renta variable con la ligera sobreponderación en EEUU frente a Europa (que ya teníamos).
- Mantenemos el peso neutral en bolsa emergente (que es aproximadamente el 10% del peso total en renta variable).
- Mantenemos un posicionamiento sectorial bastante neutral, aunque con preferencia por sectores defensivos que deberían comportarse bien con tipos (en Europa) más bajos, como infraestructuras.
- Seguimos teniendo las apuestas por small caps en EEUU y bolsa de Reino Unido. Ambas se deberían beneficiar del “entorno Trump”.


