Los números no mienten: contar con un asesor financiero mejora el rendimiento de una cartera en, al menos, un 3%

Una de las decisiones más importantes que puede tomar cualquier inversor para garantizar su futuro financiero es apoyarse en un asesor financiero certificado. Eso es lo que dice tanto la teoría como la propia experiencia de miles de estos profesionales que han contribuido decisivamente a que ahorradores de todo el mundo hayan podido cumplir con sus objetivos vitales a largo plazo. Sin embargo, ahora es posible incluso precisar el promedio del rendimiento que contar con un asesor financiero consigue mejorar una cartera de inversión.
Al menos, así lo constata un reciente informe de Vanguard, que afirma que el asesoramiento financiero mejoró los rendimientos netos en un 3% para los inversores que fueron objeto de estudio. Para concretar esta media, además de los resultados de las carteras se añadieron otros ámbitos en los que estos profesionales añaden valor a los servicios que prestan a los clientes, como conocimiento y experiencia, planificación en el tiempo, uso de tecnologías para el seguimiento de las inversiones o una comunicación fluida a través de las herramientas digitales de cara a evitar cualquier sesgo emocional.
Más allá del consejo profesional
El documento, elaborado en base al comportamiento de las carteras de 5.000 inversores, concluyó que los asesores financieros agregan valor como entrenadores del comportamiento y gestores de los objetivos de inversión de sus clientes. Además, constate cómo resultaron determinantes para evitar que sus clientes vendieran en momentos de caídas en los mercados, por lo que estuvieron en mejores condiciones de aprovechar los rallies alcistas que se produjeron tiempo después. En concreto, se cita el rol fundamental de los asesores financieros para evitar el ruido a corto plazo y evitar decisiones irracionales.
En esta línea, se subraya algunos de los aportes de valor añadido que ofrecen estos profesionales para mejorar la salud financiera de los ahorradores, señalando, entre otros, el desarrollo de un plan financiero personalizado que se alinee con sus objetivos y tolerancia al riesgo, proporcionar acceso a una amplia gama de opciones y estrategias de inversión, ofrecer experiencia en planificación fiscal, planificación patrimonial y planificación de la jubilación, y brindar orientación y apoyo continuos para ayudarles a mantenerse al día con sus objetivos financieros.
Binomio coste-rentabilidad
Una de las eternas excusas que se utiliza frecuentemente para considerar prescindible contar con el apoyo de un asesor financiero es el del coste, pero sobre este punto también trata el informe de Vanguard. Tanto es así que en este punto se indica que, en promedio, el coste de contratar a este profesional le supuso a los inversores entre el 0,5% y el 1% de la rentabilidad total que generaron en sus carteras. Dicho de otro modo, en el peor de los escenarios, un asesor financiero puede llegar a facilitar tres veces más de rendimiento por sus servicios que el coste que supone para el cliente.
Vanguard llama a esta ventaja competitiva que aporta el asesor financiero a un inversor el ‘Advisor’s Alpha’. En una línea semejante, otro estudio realizado por Rusell Investments concluye que un buen asesoramiento puede incrementar la rentabilidad de un inversor tipo en alrededor de un 3,75% por año. Es decir, que en unas condiciones de mercado standard, si un ahorrador minorista logra una media del 5% anual de rentabilidad con su cartera, gracias a un asesor financiero podría rozar el 9%. Algo nada desdeñable si, por ejemplo, tenemos en cuenta que la inflación en España se situó en 2023 en el 3,3%, casi tres veces menos.


