Los hogares europeos han dejado de ganar más de 1 billón de euros por mantener sus ahorros en efectivo

Invesco ha presentado un nuevo estudio “El reto de convertir ahorradores en inversores” elaborado junto con el Centre for Economics and Business Research (Cebr) que analiza los factores psicológicos que influyen en la decisión de invertir. El análisis, realizado entre cerca de 6.000 ahorradores e inversores europeos, calcula que los hogares de los mercados analizados han dejado de generar más de 1 billón de euros en rentabilidad potencial durante la última década por mantener sus ahorros en efectivo en lugar de invertir una parte.
La magnitud de esa cifra proviene porque histórica mente, la inversión ha rentado más que el efectivo. Desde 1928, la renta variable ha generado una rentabilidad media cercana al 9,9% anual, frente al 3,3% del efectivo, y el efecto del interés compuesto amplía esa diferencia cuanto más tiempo se mantiene la inversión. Incluso bajo un escenario conservador, en el que los hogares hubieran destinado solo una cuarta parte de su ahorro anual a invertir, la cifra conjunta seguiría rozando los 580.000 millones de euros de ganancias extra.
El miedo a perder
Con la inversión más accesible que nunca gracias a las plataformas digitales, las comisiones más bajas y los procesos de alta simplificados, cabría esperar que esta brecha se hubiera reducido en la última década. Sin embargo, más de dos de cada tres ahorradores que se declaran abiertos a invertir no ha dado el paso, lo que confirma que la mejora en el acceso no se ha traducido en una conversión equivalente del interés en decisiones efectivas.
El estudio de Invesco identifica el miedo a perder dinero como la principal barrera entre estos ahorradores: un 53% lo señala como el freno principal, frente al 40% que menciona la falta de conocimientos y el 23% que apunta a la falta de capital. Según sus autores, abordar este temor representa hoy una oportunidad de conversión mayor que las iniciativas de formación financiera o la reducción de los mínimos de inversión.
El patrimonio no reduce el miedo
El temor a perder dinero tampoco se reduce a medida que aumenta el ahorro disponible. Entre los cerca de 6.000 ahorradores e inversores encuestados en Reino Unido, Alemania e Italia, el 36% de quienes tienen menos de 20.000 euros menciona el miedo a las pérdidas como un freno a la inversión. Esa proporción sube al 49% entre quienes acumulan más de 100.000 euros. El dato apunta a que algunas de las mayores oportunidades de conversión del sector pueden encontrarse entre los ahorradores con más capacidad para invertir, siempre que reciban un mayor grado de acompañamiento y confianza.
Confianza propia y en el sistema
La investigación distingue dos dimensiones que actúan de forma independiente entre sí. La primera es la confianza del ahorrador en su propia capacidad de tomar decisiones financieras. La segunda es la confianza en que el sistema financiero funcionará de forma adecuada. Cuando cualquiera de las dos falla, el ahorrador tiende a mantener el efectivo.
Ambas dimensiones influyen en la incomodidad ante el riesgo, aunque con distinto peso. El 79% de los ahorradores con baja confianza en sí mismos declara sentirse incómodo con el riesgo de invertir, frente al 46% de quienes muestran una confianza elevada.
Esta falta de confianza tiene, además, una dimensión de percepción personal. La mitad de los ahorradores cree que invertir es cosa de personas con más dinero o distintas a ellos, y un 53% de los inversores actuales reconoce haber pensado lo mismo antes de empezar. Pese a ello, dos de cada tres inversores de hoy dieron el paso con menos capital, menos conocimientos o más miedo a perder dinero del que declaran ahora los ahorradores que siguen sin invertir.
Fernando Fernández-Bravo, head of Active Distribution Iberia de Invesco, señala: «Los resultados del estudio de Invesco confirman que el interés por invertir existe en todos los perfiles de ahorrador, pero la confianza, más que el acceso o el conocimiento, es lo que marca la diferencia entre quedarse en el efectivo o dar el primer paso. Ayudar a los ahorradores a entender el riesgo y a sentirse seguros en sus decisiones puede resultar tan importante como cualquier mejora en el acceso a la inversión».
El reto en España
El estudio de Invesco y Cebr conecta con esta tendencia en el ahorro español, donde los datos del Banco de España empiezan a mostrar un movimiento hacia la inversión, aunque el peso del efectivo sigue siendo elevado. Según las Cuentas Financieras de la Economía Española correspondientes al cierre de 2025, el efectivo y los depósitos se situaron en niveles mínimos de los últimos treinta años. Aun así, representaron el 33,4% del total de los activos financieros de los hogares. Las participaciones en el capital y en fondos de inversión se sitúan cerca de sus máximos, con un peso del 32,3%, muy próximo ya al de los depósitos.


