Las economías de todo el mundo toman impulso en el 2º semestre, según Capital Group

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Capital Group ha elaborado un amplio informe en el que analiza las perspectivas de la economía en las distintas áreas del mundo para el segundo semestre del año. A continuación, ofrecemos un amplio resumen del estudio realizado por los expertos de Capital Group.

Por primera vez en varios años, las principales economías del mundo parecen estar en la senda de la recuperación. Entramos en la segunda mitad del año y se ha reducido el nivel de incertidumbre, pero sigue habiendo algunas dudas: ¿es sostenible la buena racha de los mercados estadounidenses? ¿Veremos por fin un cambio de tendencia en Europa? ¿Cómo influirá la subida de tipos de interés en la inversión? ¿Y van los políticos a cambiarlo todo?

El impulso económico es especialmente evidente en Estados Unidos, donde la economía mejora cada vez más en los distintos ámbitos. Desde el fin de la Gran Recesión, ha sido sobre todo el consumo el que ha impulsado la recuperación de la economía estadounidense, pero últimamente la actividad manufacturera está cogiendo fuerza. Esto podría favorecer a los mercados de renta variable, siempre que no se produzcan errores políticos o circunstancias inesperadas.

En Estados Unidos, el nivel de capitalización de mercado (53%) se acerca a sus máximos históricos, al contrario de lo que ocurre en los mercados internacionales. En Europa parece observarse un cambio de tendencia; la región está preparada para recuperar el tiempo perdido. Con la estabilización de China, los mercados emergentes crecen con fuerza y aún presentan un gran margen de crecimiento. Ante la gran diferencia de niveles de valoración, puede haber llegado el momento de favorecer la inversión en los mercados internacionales frente a Estados Unidos.

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Nuevas áreas de mejora de la economía estadounidense

La economía estadounidense comienza a mejorar en otras áreas. Durante más de siete años, la economía ha crecido a un ritmo débil, impulsada sobre todo por el consumo. Ahora, otras áreas más relacionadas con la empresa y la industria comienzan a contribuir en mayor medida al crecimiento de la economía.

El índice de directores de compras (PMI), que mide la actividad manufacturera, alcanzó recientemente los 52,7 puntos, lo que indica expansión económica. Los beneficios empresariales, contenidos en 2015 y 2016, han aumentado más del 13% durante el primer trimestre. Todo ello, unido al fortalecimiento de las ventas minoristas y el crecimiento salarial, nos lleva a una aceleración del crecimiento en la segunda mitad del año.

En el ámbito político, la reducción normativa y la reforma fiscal podrían favorecer también el crecimiento, si bien los errores que puedan cometerse en materia de política comercial podrían afectar a la economía en su conjunto.

La expansión de la economía estadounidense no tiene por qué estar acabando

El actual ciclo de crecimiento dura ya varios años, lo que plantea interrogantes sobre su continuidad.

Desde la Segunda Guerra Mundial, los ciclos de expansión económica en Estados Unidos han durado de media 64 meses, con un crecimiento acumulado del PIB del 24%. La fase actual dura 95 meses, pero el crecimiento acumulado del PIB es del 17%. Ha habido tres ciclos de crecimiento que han durado al menos 90 meses y que han registrado una tasa más elevada.

La historia ha demostrado que las recesiones suelen ser el resultado de desequilibrios de la economía, como una inflación elevada, un incremento de los inventarios o una burbuja de los mercados bursátiles o de la vivienda.

La economía no presenta ningún desequilibrio evidente, y el bajo crecimiento parece indicar que aún tardará un tiempo en aparecer. No obstante, los cambios políticos inesperados, como los relativos a la política comercial, o ciertos factores externos podrían desencadenar una recesión.

Aportación del sector manufacturero al proceso de recuperación de la economía mundial

Tras haber sido el eslabón perdido en el proceso de recuperación económica, el sector industrial ha subido con fuerza este año, gracias a las mejoras registradas en Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido y China. El aumento de la demanda y el debilitamiento gradual del dólar han favorecido la actividad manufacturera en todo el mundo, mientras que el consumo se mantiene fuerte en muchas regiones.

Parece que las amenazas al comercio mundial y a la estabilidad geopolítica comienzan a disminuir. Ejemplo de ello han sido las elecciones presidenciales francesas, que podrían acabar siendo un punto de inflexión en el proceso de recuperación de la economía europea. El rechazo que los franceses han mostrado por los candidatos populistas y antieuropeístas es positivo para la unidad europea y podría marcar un momento importante en la recuperación de la economía.

Inversión internacional con acento americano

Las empresas inteligentes van donde está el crecimiento. Resulta especialmente evidente en Europa, donde numerosas empresas globales han orientado su enfoque hacia el consumidor estadounidense. Desde 2008, las empresas no estadounidenses con exposición significativa a la economía de Estados Unidos han obtenido buenos resultados. A pesar de las dificultades, ciertas empresas europeas y japonesas pueden seguir subiendo, dada la mejora de las previsiones de crecimiento de ambas regiones y del repunte del consumo y la actividad manufacturera.

En un entorno de mejora del crecimiento y de reducción de la inestabilidad política son varias las razones que hacen que la renta variable internacional resulte más atractiva. El debilitamiento gradual del dólar impulsa la rentabilidad de las inversiones internacionales de los inversores en dólares. Además, las valoraciones de la renta variable europea resultan atractivas, especialmente en relación con la estadounidense, que lleva más de ocho años por delante de la europea.

Emergentes: sigue habiendo margen de crecimiento

La renta variable emergente ha subido un 50% desde el nivel mínimo registrado a principios de 2016, gracias al programa de estímulos puesto en marcha en China, la demanda de materias primas y la mayor estabilidad del dólar. ¿Ha alcanzado ya su nivel más alto?

Ni mucho menos. A pesar de la reciente subida que han experimentado, los ME han registrado una rentabilidad media del 4,5% en los últimos 5 años, frente al 15,4% de Estados Unidos. Las valoraciones también resultan atractivas en relación con los mercados desarrollados. Por ejemplo, Brasil y China cotizan a menos de 13 veces la previsión de beneficios para el año próximo.

Los beneficios empresariales también están al alza, lo que históricamente ha favorecido al precio de las acciones. Se prevé que las ganancias de las empresas de mercados emergentes suban un 21% en 2017; de ser así, estaríamos ante la mejor cifra de crecimiento desde 2010. Se esperan fuertes ganancias en el sector de la tecnología, mientras que las empresas domiciliadas en la India, China y Brasil disfrutarán de un crecimiento estable en 2018 tras varios años complicados.

Los dividendos adquieren cada vez más importancia

Es posible que los dividendos no sean una de las primeras razones por las que un inversor se plantea invertir en los mercados emergentes. Pero quizá deberían serlo. Desde 2003, los dividendos han crecido a una media del 7,6% anual, ritmo comparable al del mercado estadounidense y superior al de los mercados desarrollados. Pero los mercados emergentes tienen unos ratios de reparto de dividendos relativamente bajos, por lo que pueden ofrecer un margen más amplio de crecimiento en un entorno de aumento de los beneficios y mejora de los flujos de caja.

Las razones para invertir en empresas de los mercados emergentes que reparten dividendos coinciden con las de mercados desarrollados: los dividendos pueden ser un indicador de un gobierno corporativo eficaz y señalar la presencia de un equipo directivo que se esfuerza por servir los intereses de los accionistas. También indican que la empresa confía en sus balances y prevé un crecimiento de los beneficios y del flujo de caja que le permita realizar los futuros pagos.

No renuncie a la renta fija en un entorno de subida de tipos de interés

La Reserva Federal ha comenzado por fin a subir los tipos de interés a corto plazo. Las expectativas surgidas tras las elecciones estadounidenses y la mejora de las condiciones económicas de otros países han favorecido las expectativas de crecimiento, lo que también ha contribuido al aumento de los rendimientos.

A pesar de este entorno, los tipos se enfrentan a una ardua batalla. Los cambios políticos pueden acabar siendo más suaves de lo que prevé el mercado y tardar más tiempo en materializarse. La Reserva Federal se muestra prudente en su proceso de subida de tipos, ante la posibilidad de que algún tipo de perturbación a escala mundial pudiera desbaratar sus planes. La fuerte demanda de bonos a escala nacional e internacional también favorece que los tipos se mantengan en un rango relativamente bajo.

No obstante, aun en el caso de que los tipos suban más de lo que indican estos factores, si lo hacen de forma gradual los fondos de bonos podrían absorber las caídas de precios asociadas. Y el aumento de los rendimientos puede contribuir a evitar las pérdidas en renta fija.

Cambio de tendencia en Europa

La renta variable europea muestra indicios de recuperación. Tras la derrota de los partidos antieuropeístas en Francia y Holanda se ha reducido el riesgo político, que tanto afectó a la rentabilidad el año pasado. Pero el auge del populismo sigue planteando riesgos.

La tasa de crecimiento de la eurozona ha mejorado gracias a varios factores. La región se ha visto favorecida por la mejora de la actividad económica mundial, especialmente en Estados Unidos y China.

Por otro lado, el BCE ha mantenido una política monetaria expansiva, con tipos reales y nominales reducidos y un euro relativamente débil. Después de la austeridad, la política fiscal ya no supone un freno tan fuerte al crecimiento. En Alemania, Francia e Italia se han comenzado incluso a poner en marcha medidas de estímulo fiscal. Además, el gasto de las empresas y los hogares favorece el aumento de la demanda de crédito, y los bancos empiezan a estar más dispuestos a conceder préstamos.

Todos estos factores favorecen las perspectivas económicas, pero aún puede registrarse cierta inestabilidad macroeconómica global que podría afectar a la economía europea.

Ante los indicios de recuperación en Europa, los inversores pueden volver a centrarse en los fundamentales

La victoria del candidato centrista Emmanuel Macron en las elecciones presidenciales francesas ha eliminado gran parte de la incertidumbre que venía afectando a la eurozona.

Aunque hay previstas nuevas elecciones en 2017, y a pesar de las celebradas por sorpresa en junio en el Reino Unido, se ha reducido la posibilidad de que suba al poder un candidato antieuropeísta. Los inversores pueden ahora centrarse en los fundamentales de la economía europea y en las valoraciones de mercado.

En general, la economía europea lo está haciendo muy bien. El crecimiento que muestra la región es ya más autónomo.

Después de varios meses en los que se ha llegado a dudar de la continuidad de la eurozona, los inversores encuentran ahora oportunidades más claras en los mercados europeos de renta variable, especialmente en el crédito soberano. No obstante, pensamos que los inversores deben seguir siendo selectivos.

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