La banca se adelanta a la Comisión Europea y acelera el trasvase de depósitos a fondos

La directora general de la Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones (Inverco), Elisa Ricón, dio en el clavo durante la presentación de la guía ‘Mi primer fondo de inversión’, la iniciativa de educación financiera de Pictet AM: Para la directora general de Inverco el problema de los españoles y, en general de los europeos, es que «somos muy buenos ahorradores, pero muy malos inversores». “Sacrificamos consumo y dejamos dinero en una cuenta o en un depósito durmiendo. Las cifras son muy homogéneas en la media europea: una tasa de ahorro de 15% de la renta bruta disponible con 30% de dinero durmiente».
El ahorrador opta por la cuenta o por el depósito, que en la actualidad tiene una remuneración por debajo de la inflación y, por tanto, perdiendo dinero en la operación. El inversor, aunque tenga poco dinero, acude al fondo de inversión.
Para fomentar el trasvase de depósitos a fondos, para facilitar que los europeos evolucionan de ahorradores a inversores, la Comisión Europea pone en marcha Savings and Investments Union (SIU, por sus siglas en inglés), que pretende allanar el acceso a una amplia gama de productos financieros entendiendo los riesgos asociados, incluidas las soluciones de inversión más complejas.
La banca española lleva tiempo adelantándose a la Comisión Europea en este terreno. De hecho, en 2024, los seis bancos cotizados elevan un 15% el volumen de dinero de los clientes en productos de inversión mientras que solo crecen un 3,4% en depósitos.
El Informe de Estabilidad Financiera de primavera del Banco de España ya anticipaba que iba a “proseguir la sustitución de depósitos a la vista por plazo, y el trasvase de depósitos bancarios hacia fondos de inversión y deuda pública en busca de una mejor remuneración”.
La banca está haciendo esto con productos como los fondos monetarios, los garantizados, de renta fija con horizonte temporal de corto plazo, dirigidos al cliente más conservador, que no quiere asumir riesgos aunque la rentabilidad no sea elevada. También hay ofertas que combinan depósitos y fondos, entre otras opciones. De esta forma, la transición de ahorrador a inversor se hace más natural.
Un ejemplo es la propuesta que hace CaixaBank de bonos a un año al 4% para clientes que tienen contratado el servicio de asesoramiento financiero independiente. La idea es que ese dinero, una vez que venza el bono, se coloque en fondos de inversión, con una rentabilidad mayor.
La comunicación sobre la SIU aborda medidas para avanzar en la simplificación de la regulación en Europa y sentar las bases financieras para la reactivación económica del conjunto de la Unión Europea. En un contexto de cambio en el papel de Europa a nivel global, este documento abarca áreas clave como la seguridad y la defensa, la prosperidad sostenible, la competitividad, la democracia y la justicia social.
El asesoramiento financiero debe ser una herramienta clave para alcanzar los objetivos de la SIU, que consisten en movilizar los ahorros europeos hacia la inversión en los mercados de capitales. Esto es esencial para generar suficientes recursos destinados a la mejora de la competitividad, reforzar una fuente de financiación empresarial complementaria a la bancaria y mejorar las perspectivas de los ciudadanos de cara a su jubilación. Se estima que la implementación de la SIU puede permitir a las empresas de la UE captar hasta 470.00 millones adicionales al año, ofreciendo más opciones y flexibilidad para la financiación de empresas emergentes e innovadoras.
Para ello, habrá estándares uniformes de divulgación de información, que incluyan detalles sobre las características del producto, costos asociados, riesgos inherentes y posibles rendimientos.
La Comisión aboga por una coordinación política entre los Estados miembros para aprovechar las ventajas del mercado único, teniendo en cuenta que solo en el caso de los servicios financieros, el FMI estima que las barreras internas al mercado único de la UE equivalen a un arancel de más del 100%. La Comisión destaca que alrededor del 70% del ahorro minorista de la UE se mantiene actualmente en forma de depósitos bancarios, y solo el 30% en forma de instrumentos del mercado de capitales, al contrario que en Estados Unidos.
El documento de la Comisión Europea alerta también sobre las necesidades de inversión para la UE, que el informe Draghi estima en 750.000 millones a 800.000 millones€ adicionales al año hasta 2030. Así, un desarrollo sustancial de los mercados de capitales debe ser un elemento esencial de la SIU, si se quiere abordar el creciente desajuste entre el ahorro y las necesidades de inversión.
La Comisión considera que la implementación de la SIU requiere medidas políticas que afectan a diversas dimensiones del sistema financiero de la UE. Todo en un contexto en el que se estima que alrededor de 300.000 millones de ahorros europeos se dirigen anualmente a Estados Unidos en busca de mejores oportunidades de inversión, como criticó el consejero delegado del Santander, Héctor Grisi.
Por un lado, la mejora del acceso y la financiación de incentivos fiscales para unas cuentas de ahorro e inversión más atractivas y de bajo coste puede beneficiar enormemente a los ahorradores minoristas, al crear efectos de escala y aumentar la liquidez del mercado, como ya ocurre en algunos estados miembros. Además, la Comisión adoptará en el tercer trimestre medidas para ayudar a los Estados miembros a fomentar la adopción de cuentas de ahorro e inversión basadas en las mejores prácticas existentes.
Estrategia de educación financiera
La Comisión adoptará en el tercer trimestre una estrategia de educación financiera para empoderar a los ciudadanos, aumentar la concienciación y fomentar su participación en los mercados de capitales, creando así una cultura de «inversión inteligente». Esta estrategia busca fomentar el intercambio de mejores prácticas entre los Estados miembro y proporcionar orientación adicional sobre la aplicación de los marcos de competencia financiera existentes.
Al mismo tiempo, la UE tomará medidas decisivas para aumentar significativamente las oportunidades de financiación para las empresas de la UE, desde la fase de start-up hasta empresas más maduras, incluidas aquellas que deben embarcarse en las transiciones ecológica y digital.


