La banca potencia el asesoramiento financiero para compensar los efectos de las bajadas de tipos

Los bancos españoles defienden que el margen de intereses continuará mejorando tanto en 2024 como en 2025 aunque el Banco Central Europeo (BCE) siga con sus bajada de tipos, gracias a la estabilización de los de las hipotecas, la disminución de entradas en los depósitos con mayor remuneración, la mayor demanda de créditos (tanto hipotecas, de pymes, y de empresas) a partir del segundo semestre) y los mayores ingresos por comisiones (fundamentalmente por gestión de activos, de patrimonios y asesoramiento financiero).
Precisamente, el asesoramiento financiero es una de las claves para compensar el impacto de las bajadas de tipos. En primer lugar, porque el proceso de descenso de los tipos por parte del BCE, que será gradual y menos rápido de lo que especulan los mercados (los analistas discuten si habrá una o dos bajadas más este año), eleva la demanda de asesoramiento financiero por parte de los clientes.
Y es que la renta fija tienen una relación directa con la evolución de los tipos de interés, ya que los movimientos de éstos influyen en los rendimientos que ofrezcan los bonos. Si el BCE abarata aún más el precio oficial del dinero, al bajar el tipo con que se trae a valor presente los pagos del bono, esos pagos futuros valen más y, por lo tanto, sube el precio de los bonos.
Además, la simple expectativa de qué va a ocurrir con los tipos ya influye n la evolución de los bonos. A finales de 2023, la renta fija se empezó a recuperar, tras las fuertes caídas que experimentó en la primera parte de ese ejercici. Y lo hizo porque el mercado empezó a descontar hasta seis bajadas de tipos en 2024. Algo que luego no se produjo (de momento, solo se ha producido una, de 25 puntos básicos, en junio). Los inversores pensaban que en unos meses los bonos pagarían menos intereses y eso hacía que los que ya estaban en el mercado en ese momento fueran más atractivos , y subieran de precio. Al ir posponiendo el BCE las bajadas de tipos, el precio de los bonos cayó, ante el menor interés de los inversores por comprarlos.
Los asesores financieros de los bancos deberán explicar a sus clientes que, tras la primera bajada de tipos del BCE en junio, el atractivo de la renta fija evolucionará en función de las previsiones de movimientos del precio oficial del dinero. Un descenso más fuerte o más pronto de los esperado hará que la renta fija suba (los bonos que ya tienen los inversores en cartera van a pagar más intereses que los nuevos que salgan al mercado a partir de entonces, por lo que valdrán más). Si el BCE no baja tipos al ritmo que espera el mercado, la renta fija reducirá su atractivo para adaptarse a esta realidad. Mientras tanto, los que han comprado renta fija con idea de esperar a su vencimiento, no se verán afectados por los movimientos de tipos y seguirán cobrando sus intereses, más o menos altos en función de cuándo invirtieron.
Y aquí entra en juego el hecho de que las familias españolas hayan incrementado sus posiciones en letras del Tesoro, en detrimento de los depósitos (el principal producto de ahorro de la banca) y de los fondos de inversión monetarios, los más conservadores. Al ser las letras del Tesoro operaciones a muy corto plazo, el inversor empieza a notar muy pronto el impacto de las bajadas de tipos, ya que el Tesoro ofrecerá menos intereses por el dinero del cliente.
Un buen momento para que el asesor financiero del banco le ofrezca alternativas más rentables: depósitos de mayor remuneración que las letras del Tesoro; otros productos de renta fija; fondos de inversión de mayor o menos riesgo; inversión directa en Bolsa, unit linked (seguros de Vida que invierten en cestas de fondos y en las que el cliente asume el riesgo de la inversión), entre otros.
Porque si los tipos siguen bajando, lo normal es que la Bolsa suba. Y sea más atractiva para los inversores menos conservadores. Como con tipos más bajos las empresas pueden financiarse más barato, realizar más inversiones, y aumentar sus beneficios, se impulsa la valoración de sus acciones. Y las empresas más endeudadas van a tener más fácil pagar los intereses e ir reduciendo su deuda.
Crecerán los ingresos por comisiones
La incertidumbre sobre el proceso de bajada de los tipos en el BCE (y en otros bancos centrales, como la Fed, que son determinantes para los mercados) eleva no solo la demanda de asesoramiento financiero, sino también la de productos que generen más rentabilidad y, por tanto, suponen más riesgos para el cliente. Esos productos son también más generadores de comisiones, precisamente al requerir un asesoramiento financiero más personalizado y más esfuerzo de gestión por parte de la entidad financiera.
“De cara a los próximos meses, los tipos continuarán bajando, con más lentitud y de forma menos abrupta de lo que se pensaba hace algunos meses, acomodándose al descenso, igualmente progresivo, de la inflación y lo mismo ocurrirá, previsiblemente, en Estados Unidos, siempre y cuando nada nuevo suceda que afecte a ese esperado descenso de la inflación y, si alguna lección nos han dejado los últimos años es la de esperar lo imprevisible”, señala Francisco Uría, socio responsable del Sector Financiero en KPMG.
“Igualmente, el descenso no llevará a los tipos a un nivel similar al que llegaron a alcanzar en los tiempos de los tipos 0 o negativos. Los efectos de toda índole de esa política monetaria ‘de excepción’ no son positivos y es de esperar que el BCE lo evite”, añade.
“Los bancos españoles se beneficiarán del hecho de que los tipos, bien entrado el año, se mantienen en niveles superiores a lo que se esperaba hace no tanto tiempo, lo que garantiza que los resultados de este año serán positivos, como ya lo fueron los dos últimos años y que ese descenso paulatino y moderado que se ha descrito los deja en una posición razonablemente confortable de cara al año próximo. En paralelo, el mayor dinamismo de la economía española, con un buen nivel de empleo y la mejora de las condiciones financieras, debería proporcionarles oportunidades adicionales de crecimiento”, resalta.


