Fernando Ibáñez: “Las EAF pueden elegir no asesorar en ESG, pero es algo que no podrán mantener en el futuro”
En el marco de la Semana ISR de Spainsif, Fernando Ibánez, co-fundador y director general de Ética y presidente de Aseafi, ha analizado las novedades que los criterios de sostenibilidad introducen en el asesoramiento financiero. Un proceso que Ibáñez ha denominado ‘La gran ola’, especialmente por la avalancha regulatoria que ha traído consigo y que, a su juicio, “no va a parar”.
Considera que las Empresas de Asesoramiento Financiero (EAF) se enfrentan a tres retos principales. “El primero es la regulación, el gran vector que está afectando a todo el sector, en el que encontramos tres grandes ejes como son la revisión de MiFID II, muy enfocada a considerar las preferencias de los clientes en materia de ESG, sobre todo a través del test de idoneidad. Los asesores financieros estamos ya obligados a consultar a los clientes si quieren incluir estos criterios a la hora de configurar sus carteras de inversión. Y no solo consultar, sino también medir mediante indicadores. Todo ello nos obliga a incluir este talento en nuestra estructura”. También destaca la importancia de la regulación de la taxonomía ESG, que “está siendo crítica, porque nos servirá para distinguir las actividades sostenibles y, por tanto que productos podemos considerar sostenibles. Y el último en llegar ha sido el Reglamento de Divulgación ESG, que entró en vigor el pasado 10 de marzo, aunque falta aún mucho desarrollo de la normativa para que el sector se pueda adaptar realmente y no solo los asesores financieros”. Tanto es así que la semana pasada la CNMV “emitió una circular para intentar aclarar algunos aspectos para la integración de criterios ESG”.
De tal forma que los asesores financieros tenemos que tomar la decisión de si vamos a asesorar sobre productos ESG o no. Si la respuesta es positiva, nos obliga dos grandes tareas: definir cómo integramos los riesgos ESG en nuestro asesoramiento y tomar una decisión sobre las Principales Incidencias Adversas (PIA). Esto hace tres meses que está en vigor”
Hoy podemos decidir que no tenemos en cuenta los productos financieros sostenibles, pero es una decisión que no vamos a poder mantener en el tiempo, porque el mundo de la inversión se está moviendo en esta dirección de una manera muy rápida. Tenemos que acostumbrarnos a manejar estos lenguajes, a esta nueva selección y clasificación de productos.
Para Ibáñez, tras la regulación, el siguiente reto es definir una política; es muy difícil cubrir el expediente sin más. Una política para la entidad y también para los productos. Para un asesor financiero esta política debe incluir cuatro puntos: criterios ESG que va a seguir nuestro modo de asesoramiento, integración de los riesgos, fuentes de información de datos ESG y los indicadores ESG que va a seguir la empresa.
El tercer gran reto es la gestión. Para Ibáñez, “todavía estamos muy lejos de tener datos ESG suficientes para poder tomar decisiones de inversión, aunque la situación está cambiando de una manera acelerada, porque el mercado lo está demandando, pero todavía hoy solo un 25% de las empresas cotizadas tiene información adecuada.
Señala también la formación como un aspecto clave. Apunta que ya en el mercado se pueden encontrar certificaciones en ESG enfocada a asesores financieros y gestores. Incluso las grandes certificaciones genéricas de asesores financieros ya incluyen módulos ESG. Pero empiezan a surgir también certificaciones más especializadas y en profundidad en temas más específicos que están empezando a ser muy demandadas por las EAF.
Más complejidad para las EAF
En una mesa redonda posterior, Pablo Alonso Aja, presidente de la EAF Eurocapital Wealth Management, comentó algunos también aspectos relevantes en el proceso de integración de la ESG en la labor de los asesores financieros. Considera que este proceso “añade complejidad al trabajo de las EAF, especialmente a aquellas que asesoran directamente algunos fondos propios”. Pero cree que “el cambio paradigmático vendrá cuando los test de idoneidad incluyan las preferencias de inversión del cliente”. Un reto que vincula directamente con la escasa información que aún existe en temas ESG: “es necesario clarificar un estándar adecuado y no sé si el regulador lo va a conseguir”. En el lado positivo, apunta que la incorporación de la ESG “nos permite diferenciarnos y creo que va a facilitar nuestra labor de asesoramiento”.



