El Popular se niega a malvender su filial de Banca Privada, que genera suculentas comisiones

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Por Miguel Ángel Valero

El Banco Popular lleva con su filial Popular Banca Privada en venta desde noviembre de 2015. Entonces encargó a Deloitte la búsqueda de un socio que aportara experiencia en esta actividad. El cuaderno de venta del 49% de Popular Banca Privada hablaba de más de 5.000 clientes y un volumen de negocio de 6.000 millones de euros.

Popular Banca Privada se creó en 2001 mediante un acuerdo con Dexia Banque Internationale à Luxembourg, que tenía el 40%. En 2014, el Popular logró el 100% en 2014 al comprar el 40% en manos de Dexia por 49,2 millones. Dos años después, se valoraba el 100% de Popular Banca Privada en 200 millones, por lo que el 49% costaría 98 millones.

Deloitte ofreció Popular Banca Privada a fondos de inversión internacionales, family office, entidades del sector, entre otros potenciales compradores. Pero la oferta no generó demasiado interés en el sector, entre otros motivos por el precio exigido. La práctica totalidad de los clientes de Popular Banca Privada proceden de la red del grupo (Banco Popular, Banco Pastor, fundamentalmente). “Si Popular mantiene una participación, aunque sea minoritaria, al menos en una primera fase, el potencial comprador tiene más seguridad de que esos clientes cedidos se mantendrán”, señala un gestor de patrimonios. “Es un esquema en el que el Popular está cómodo, porque así trabaja en seguros y en gestión de activos con Allianz”, añade un directivo de la entidad.

El Popular seleccionó varios finalistas. Entre ellos, una sociedad vinculada al grupo mexicano Del Valle (uno de los mayores accionistas del banco) y que contaba con el fondo norteamericano General Atlantic como socio; la firma española del sector A&G; y el fondo de capital riesgo Warburg Pincus, que acudía de la mano de Javier Marín, exconsejero delegado del Santander y anteriormente máximo responsable de Banif y del área de Banca Privada en ese grupo; y Permira, otro fondo de capital riesgo, que acudía con Tressis como socio y con la idea de fusionar ambas firmas si lograba hacerse con la filial del Popular.

El grupo que más interés mostró por Popular Banca Privada fue A&G. El grupo que preside Alberto Rodríguez Fraile está en “modo comprador” porque quiere crecer en España, y en ese momento “lo único con suficiente masa crítica que hay a la venta es Popular Banca Privada”.

En junio de 2016 Popular Banca Privada contaba con 6.818 clientes y activos bajo gestión por 7.170 millones.

Pero en septiembre de 2016, el nuevo consejero delegado, Pedro Larena, decidió paralizar la venta. Se nombró responsable de la filial a Susana de Medrano, mano derecha del anterior consejero delegado, Francisco Gómez, y una de las pocas mujeres que ha llegado hasta el Comité de Dirección del banco.

El mensaje era que “el banco apuesta por Popular Banca Privada y por seguir evolucionando su modelo hacia un banco comercial especializado por negocios y centrado por completo en la mejora de la rentabilidad”.

Con la llegada de Emilio Saracho a la presidencia del Popular, en sustitución de Ángel Ron, el 20 de febrero de 2017 se volvía a poner en venta la filial de Banca Privada. El cuaderno hablaba de unos 7.000 millones en activos gestionados, unos 6.300 clientes, 29 sucursales, 107 banqueros privados y 196 agentes financieros. Y una novedad: el banco estaba dispuesto a vender el 100%, y a renunciar a un acuerdo con Popular Banca Privada (ésta pagaba comisiones por los clientes captados de la matriz) si así lo pedía el comprador.

Llega Ignacio Sánchez-Asiaín como consejero delegado del Popular y nuevo giro. El Banco Popular no venderá activos “de manera indiscriminada” en el futuro para mejorar la situación en la que se encuentra, por lo que tomará las decisiones que considere oportunas “teniendo siempre en cuenta el valor que pueda aportar al accionista”. Esto se traduce en que “en este momento no hay negociaciones para la venta de Popular Banca Privada”.

Las cuentas no salen: Popular Banca Privada genera muchas comisiones a la matriz por el traslado de clientes de la red de sucursales; aporta negocio a la gestora de activos que el banco comparte con Allianz; y mantiene dentro del grupo a clientes de patrimonio superior al medio millón de euros, que en caso de venta podrían marcharse.

Solamente una oferta muy atractiva provocaría un nuevo cambio de opinión en el Popular. O que el proceso de integración en otro grupo bancario aconsejara acelerar la venta de Popular Banca Privada.

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