El modelo EAFI se queda pequeño para muchos profesionales

  • Facebook
  • Twitter
  • Google+
  • LinkedIn

Por Miguel Ángel Valero

 El modelo de la Empresa de Asesoramiento Financiero Independiente (EAFI) resulta claramente insuficiente para algunos profesionales del sector. Unos optan por transformarse en sociedad gestora de carteras, y otros, más ambiciosos o con mayores recursos disponibles, en agencia de valores. Algunos, como Diaphanum, ya nacen directamente como sociedad de valores, porque la figura de la EAFI “es un modelo muy limitado, puede asesorar, pero no gestionar”, explica su presidente, Rafael Gascó.

Una de las últimas EAFi en dar el salto es Greenside, que prácticamente ha recorrido todo el abanico de figuras hasta quedarse como agencia de valores. Primero nació como EAFI persona física, creada por Jorge Escribano en julio de 2011, tras abandonar Credit Suisse. Luego siguió como empresa de asesoramiento financiero independiente, pero ya como sociedad. Ahora es agencia de valores para ganar visibilidad y para impulsar su crecimiento.

“El motivo principal por el cual nos hemos transformado en agencia de valores es ampliar nuestra capacidad de actuación, pudiendo ofrecer a clientes el servicio de recepción y transmisión de órdenes, ampliar nuestra plantilla con agentes y firmar acuerdos directamente con gestoras”, explican en Greenside.

La EAFI es la figura que ocupa el primer escalón entre las empresas de servicios de inversión. Según la normativa, únicamente pueden ofrecer asesoramiento en materia de inversión a empresas e inversores sobre estructura del capital, fusiones, adquisiciones, etc. y elaborar informes de inversión y análisis de inversión.

Por ejemplo, una EAFI no puede crear ni gestionar fondos de inversión ni Sicav. Tampoco pueden comercializar instrumentos de inversión. Ni hablar públicamente de sus rentabilidades. Ni operar directamente en el mercado. Otras trabas son que no pueden tener agentes ni materializar las órdenes de sus clientes.

Demasiadas restricciones para aquellos profesionales y sociedades que cuentan con un marcado perfil de gestión y que reclaman libertad en su manera de trabajar. En Abaco, una EAFI que dio el salto a sociedad gestora de carteras a los tres años de su creación, explican que desde el principio ya tenían en mente esa idea, aunque optaron por la empresa de asesoramiento financiero independiente por sus menores exigencias regulatorias y costes operativos.

El salto lo da Abaco para que sus clientes puedan beneficiarse de un más eficiente acceso a los mercados y de una mayor interacción con las empresas. Además, así pueden comercializar las instituciones de inversión colectiva que gestiona, y conseguir una mayor visibilidad en el mercado.

Asumen que, como sociedad gestora de carteras, están soportando mayores costes, especialmente los derivados de las exigencias regulatorias, pero creen que el cambio compensa.

Altair se definía como EAFI “con alma de gestora”. Y tras un año de trabajos ya son agencia de valores, aunque insisten en que con esa figura todavía no pueden desarrollar todo su potencial. Ya han realizado todos los trámites para crear también una gestora de instituciones de inversión colectiva, tras tantear la adquisición de una ya existente. “Pensamos que era mejor empezar desde cero”, explicaba entonces Antonio Cánovas del Castillo, presidente de Altair.

Cuando reciba todas las autorizaciones, Altair contará con una agencia de valores y con una gestora, que le permitirá seguir adelante con sus labores de asesoramiento pero también hacerlo a través de vehículos de inversión que la sociedad pueda gestionar directamente. El grupo tendrá así capacidad tanto para asesorar como para gestionar, que es precisamente lo que buscan con el salto societario. “No queremos quedarnos cojos. Se trata de tener dos negocios diferenciados que se complementan: por un lado, el asesoramiento de clientes y por otro, la gestión de vehículos de inversión, que es nuestro punto fuerte”, señalan en Altair.

Incluso no descartan en Altair la idea de integrar EAFI. “Actualmente hay varios profesionales que están pensando en convertirse en EAFI, pero los costes, el reporting y los requisitos les echan para atrás. Por eso, algunos profesionales, e incluso EAFI ya formadas, podrían considerar integrarse con alguna entidad como la nuestra. Estamos estudiando esa posibilidad de tener un modelo de negocio abierto a otros profesionales”, explican en la agencia de valores.

Son claros ejemplos de cómo el modelo EAFI es claramente insuficiente para muchos profesionales del sector. “Las gestoras de instituciones de inversión colectiva son más flexibles que las de capital riesgo o una EAFI”, aporta Ángel Martínez-Aldama, presidente de Inverco. “Nosotros, encantados por ese proceso de transformación, porque así tenemos más socios”, añade.

 

, , , , ,

Share This