El inversor más conservador se aferra a las letras del Tesoro pese a su menor rentabilidad

Uno de los indicadores más relevantes de la existencia de un problema de cultura financiera en España es que la deuda pública continúa arrasando entre los inversores particulares más conservadores pese a su menor rentabilidad. Tanto las letras del Tesoro como los bonos y obligaciones del Estado no podían quedarse al margen del proceso de bajadas de tipos por parte del Banco Central Europeo (BCE).
Su rentabilidad está lejos de ser atractiva, pero la deuda pública tiene un elemento que le hace ser muy competitivo con otras opciones, como los depósitos o las cuentas de ahorro: la práctica ausencia de riesgos, su bajísima volatilidad frente a la renta fija y, sobre todo, la Bolsa.
Eso explica que en la primera subasta de letras del Tesoro en octubre los inversores particulares incrementaran su presencia. El Tesoro colocó 4.792 millones de euros pese a que las rentabilidades están ya claramente por debajo del 3%. Las letras a seis meses se subastaron con un cupón del 2,919%, que es el más bajo desde febrero de 2023. Por su parte, las letras a doce meses se adjudicaron con una rentabilidad del 2,598%, la más baja desde diciembre de 2022.
Según los datos publicados por el Banco de España los inversores particulares han pasado de tener 1.826 millones de euros en letras del Tesoro a finales de 2022 a 27.353 millones en julio de 2024 (y faltan los resultados de las subastas de julio, septiembre y octubre). Los minoristas son los mayores poseedores de letras del Tesoro, como reflejan las imágenes de las colas en el Banco de España para comprar este producto.
En la subasta de letras a seis meses y a 12 meses, la demanda fue de 8.493 millones, lo que facilitó al Tesoro colocar 4.792 millones al tipo de interés más bajo desde diciembre de 2022: 2,598% a un año, 2,919% a seis meses (en este caso, el nivel más bajo desde febrero de 2023).
Pese a ello, en las letras a seis meses las órdenes no competitivas (las formuladas por inversores particulares) superaron ampliamente los 1.000 millones. Exactamente, 1.076 millones. La cifra más alta de todo 2024. Y el 42% de toda la demanda, cuando en septiembre apenas fue el 29%.
Es evidente que, ante el temor de que las rentabilidades continúen bajando por las decisiones del BCE, los inversores no quieren dejar pasar la ocasión de lograr unos rendimientos atractivos sin correr riesgo.
Para la deuda a un año la demanda de los minoristas se alzó a los 931,60 millones, por encima de los 695,25 millones del mes pasado.
Aunque no se puede descartar el efecto estacional, tras los excesos de gasto en las vacaciones de verano, toca ahorrar, el inversor particular se adelanta a nuevos descensos de los tipos de interés por parte del BCE que hagan aún menos atractivas las letras del Tesoro.
Al mismo tiempo, los inversores que en 2023 se subieron a la ola de las letras del Tesoro aprovechando que éstas superaban el 3,5%, han optado por reinvertir la deuda que vence. El objetivo no es otro que seguir arañando algo de rentabilidad antes de que la rebaja de tipos las haga desaparecer el mapa.
Porque no se plantea buscar una mayor rentabilidad, ya que supone asumir más riesgos, algo que no está dispuesto a hacer. mayores vencimientos.
También en bonos y obligaciones del Estado
Sucede lo mismo en la deuda pública a medio y largo plazo. La subasta de octubre refleja que la demanda duplica la oferta (5.055 millones de euros) a pesar de que la rentabilidad ofrecida es más baja que en las emisiones anteriores en tres de los cuatro plazos. Por un lado, el Tesoro ha captado 1.854 millones en bonos del Estado a tres años, con una rentabilidad del 2,28%. En la subasta anterior era el 2,535%.
En obligaciones del Estado indexadas a la inflación a 15 años ha captado a captado 512 millones pese a que el tipo de interés que ofrecía era el 1,304%, frente al 1,399% anterior. El Tesoro ha colocado 1.500 millones en obligaciones del Estado a 4 años y 7 meses, con una rentabilidad del 2,382% (en la anterior subasta el cupón fue del 2,698%).
Solo en obligaciones del Estado a 16 años y 10 meses el tipo de interés ha subido con fuerza: del 0,826% al 3,359%. Pero la comparación es totalmente engañosa, ya que la última subasta a este plazo se realizó en 2020, cuando nadie veía en el horizonte el inicio del proceso de bajada de tipos del BCE. El volumen captado fue de 1.188 millones de euros.
Aquí el inversor particular opta por instrumentos de deuda de más largo plazo, para asegurar un tipo de interés durante más tiempo y pensando en la revalorización (con la previsión de que los tipos de interés estarán más bajos dentro de seis meses que ahora, se podrán vender a un cupón más alto en el mercado secundario).


