El asesoramiento híbrido, oportunidad de crecimiento para asesores y empresas de gestión de patrimonios

Por Carlos Ponz
Mayor confianza hacia la figura del asesor financiero tradicional pero integrándose cada vez más rápido con nuevas soluciones telemáticas que le permitan ofrecen un mejor servicio a los clientes de grandes patrimonios. Esta es una de las principales conclusiones del informe sobre la riqueza mundial (‘World Wealth Report 2021’) elaborado por Capgemini, que afirma, además, que “la gestión patrimonial fue y seguirá siendo un negocio basado en las relaciones”, a pesar de la introducción de nuevos perfiles de consumidores dentro de la industria financiera de la generación millennials y de la generación Z.
En opinión de los autores de este trabajo, tanto los asesores financieros tradicionales como los roboadvisors han aumentado su importancia para los clientes durante la pandemia global por coronavirus, pero la principal diferencia es que los primeros han sabido integrar herramientas digitales para mantener sino mejorar los niveles de calidad de prestación de servicio que ofrecen. Gracias a ello, se destaca, por ejemplo, la implementación de redes virtuales de comunicación (Virtual Service Networks) con los usuarios, añadiendo mayores cotas de inmediatez y de flexibilidad para la atención personal.
De este modo, se señala, los asesores están pudiendo ofrecer servicios “más especializados, más sofisticados y más personalizados”, en línea con el incremento de la necesidad de información de los clientes en momentos de incertidumbre en los mercados. Además, les permite a estos profesionales ahorrar costes de gestión en el largo plazo, tanto desde el punto de vista económico como de tiempo en sus agendas. De hecho, un párrafo del informe señala, de manera específica, que “las capacidades de asesoramiento híbrido basadas en la interacción humana y las herramientas digitales son la clave de las oportunidades de futuro para las empresas de gestión de patrimonios”.
El principal problema, señala el informe, es que el 65% de los asesores que han encuestado reconoce que todavía no dispone de las herramientas ni de la capacitación suficientes para atender de manera adecuada las necesidades cambiantes de sus clientes, en especial, para aquellos con grandes patrimonios y que suelen requerir de una atención más personalizada acorde con un nivel de conocimiento financiero que, por lo general, suele ser mayor que en el del resto de portfolio de clientes.
España mantiene su volumen de gestión de grandes patrimonios
A nivel estadístico, el informe de Capgemini afirma que España cerró 2020 con 236.100 individuos encuadrados como grandes patrimonios tras superar sus carteras de inversión el millón de dólares. El país ocupa la posición 15 del mundo a este respecto perdiendo un lugar con respecto a 2019, en el que se contabilizó un total de 235.400 grandes fortunas. A pesar de este leve retroceso, en la última década se ha generado un crecimiento de grandes patrimonios del 72%.
Analizado de manera global, Norteamérica mantuvo un año más su liderazgo, con 20,8 millones de grandes fortunas, seguida de la región Asia-Pacífico, con 6,9 millones. Europa se quedó estancado en 5,4 millones. De esta manera, el número de personas con un elevado patrimonio neto invertido creció en 2020 un 6,3%, en tanto que sus activos, de manera conjunta, se elevaron un 7,6%, hasta los 79,6 billones de dólares. Además, el informe también recoge que el número de ultramillonarios (aquellos con, al menos, 30 millones de dólares), aumentó un 9,6% con respecto al año anterior, mientras que sus fortunas lo hicieron en un 9,1%.
El documento también subraya que las grandes fortunas están apostando cada vez más por las finanzas sostenibles, con 2 de cada 5 clientes invirtiendo activamente en activos ESG. También parecen confiar en las criptomonedas (un 72% del total) y en otros activos digitales (74%). Las SPAC también están ganando terreno, al igual que la inversión directa en el segmento fintech.


