El asesor financiero, baluarte económico y, también emocional, para nueve de cada diez inversores

El bienestar mental, una mayor resiliencia financiera y una mejor calidad de vida son los tres beneficios más importantes de recibir asesoramiento financiero profesional, de acuerdo a un estudio realizado por St. James’s Place, bajo el título ‘Real Life Advice Report’, de acuerdo casi 12.000 encuestas.
Los resultados muestran claramente que el asesoramiento financiero puede llegar a transformar las vidas de los ahorradores aunque, también, subraya ciertas barreras percibidas que impiden que más de la mitad de la población busque asesoramiento.
Una de las principales conclusiones es que el 84% de los inversores afirma que se ha beneficiado mental o emocionalmente como resultado directo de recibir asesoramiento financiero. Este porcentaje aumenta al 92% en el caso de quienes reciben asesoramiento continuo.
Por otro lado, el 25% de los encuestados afirmó sentirse menos vulnerable, estresado o preocupado, en tanto que un 65% aseguró que ha mejorado su calidad de vida de alguna manera, porcentaje que aumenta al 75% en el caso de quienes reciben asesoramiento continuo.
Además, se destaca el hecho de que gracias a recibir el apoyo de un asesor profesional, el 25% de los inversores pudo ahorrar más, permitirse unas vacaciones o pagar mejoras en el hogar. En esta línea, el 47 % de quienes reciben asesoramiento afirma que les ha permitido alcanzar un objetivo vital específico, como pagar una hipoteca o una casa más grande, o superar uno de los obstáculos de la vida, como la pérdida del trabajo o de la pareja.
En conclusión, el 75% de los encuestados recomendaría asesoramiento financiero a otras personas, porcentaje que aumenta al 86% entre quienes reciben asesoramiento continuo. Ciertas barreras
Sin embargo, el informe también advierte de que existen barreras que impiden que más de la mitad de la población acceda al asesoramiento financiero. Algunos encuestados afirmaron que sentían que el asesoramiento financiero «no es para personas como yo», es solo para los muy ricos o aquellos con dificultades financieras.
En este sentido, un tercio (33%) pensaba que sus finanzas personales eran «demasiado simples» para beneficiarse del asesoramiento, y casi 1 de cada 10 (8%, porcentaje que aumenta al 14% en el caso de los jóvenes de 18 a 34 años) no era consciente de los posibles beneficios o del valor continuo del asesoramiento.


