AXA IM no ve obvio que la economía real de EEUU esté a punto de sufrir una desaceleración masiva

Por Gilles Moëc, economista jefe de AXA Investment Managers
Las expectativas de la trayectoria de la Fed se han estabilizado en torno a 100 puntos básicos de recortes para diciembre, bastante más que a principios de julio (65 puntos básicos). Sin embargo, para que este reajuste desencadene un repunte de la renta variable, la hipótesis del mercado debe basarse en que la Fed recortará agresivamente sin que se produzca un deterioro demasiado notable de la actividad económica; de lo contrario, el beneficio de los recortes de tipos sobre la valoración de los activos de riesgo debería verse contrarrestado por una revisión a la baja de las expectativas de beneficios. Esto sugeriría que la Fed se adelantaría a los riesgos de recesión y relajaría la política rápidamente sin esperar a que se acumularan señales demasiado negativas sobre la economía real, en lugar de limitarse a reaccionar gradualmente a la materialización de los riesgos a la baja.
El discurso de Jay Powell en Jackson Hole el 23 de agosto ha dado credibilidad a esta hipótesis. En efecto, mientras que la mayoría de los observadores –incluidos nosotros– esperaban un mensaje cautelosamente dovish, el presidente del FOMC dejó claro que la Fed podría actuar de forma decisiva y preventiva. Su observación de que «no busca ni acoge con agrado» un mayor enfriamiento del mercado laboral sugiere que el banco central ha recibido la serie de nóminas de julio como una señal ya suficientemente fuerte de que «ha llegado el momento de ajustarse».
Aún no es obvio que la economía real estadounidense esté a punto de sufrir una desaceleración masiva. La primera estimación del PIB del 2T se ha revisado al alza. El debilitamiento del mercado laboral debería frenar el gasto de los hogares, pero el consumo privado aumentó en julio un 0,4% intermensual. Ya hemos señalado el carácter muy inusual de la actual subida de la tasa de desempleo en Estados Unidos. De hecho, las últimas veces que se alcanzó el «punto Sahm», la economía estadounidense ya estaba destruyendo empleo, mientras que, al menos por ahora, se sigue creando empleo a un ritmo relativamente rápido. Por supuesto, la publicación la semana que viene del informe de empleo de agosto podría marcar un antes y un después, pero en lo que va de verano, las «solicitudes iniciales» de subsidios de desempleo se han mantenido bastante contenidas.
En definitiva, aunque la Fed parece dispuesta a hacer mucho y hacerlo rápido, aún no nos parece evidente que acabe teniendo que hacerlo. Por ahora, mantenemos nuestra opinión de que el FOMC recortará sólo dos veces en 25 puntos básicos este año, aunque con un riesgo significativo de que lleguen a tres. Parte de nuestra prudencia se debe al hecho de que las condiciones financieras en general ya se han relajado significativamente en EE.UU., lo que hace menos convincentes los argumentos a favor de una intervención agresiva por parte de la Fed, pero, de nuevo, la propia disposición del banco central a hacerlo está proporcionando un nivel de seguridad que puede ayudar a explicar el actual positivismo en el mercado de renta variable.
Respecto a las próximas elecciones, la ventaja de Kamala Harris en las encuestas puede haber contribuido a situar los rendimientos de los bonos estadounidenses a 10 años por debajo del 4%, ya que su victoria probablemente daría paso a una política fiscal menos derrochadora que la de Donald Trump y, por supuesto, a un menor aumento de los aranceles. No obstante, sigue siendo una carrera muy reñida.


