Avalancha de críticas a Unicaja por suprimir las sucursales móviles en Palencia
Por Miguel Ángel Valero
Unicaja Banco ha provocado un enorme malestar en la provincia de Palencia al cesar la prestación del servicio de sucursales móviles, que recorrían los pueblos para prestar servicios financieros a los clientes que carecen de acceso a la oficina física.
La avalancha de críticas ha hecho que la entidad andaluza, que absorbió definitivamente Caja España Duero en septiembre de 2018, se haya comprometido a plantear alternativas de acceso a los servicios bancarios a los habitantes de la provincia de Palencia sin sucursales.
Pero de momento no ha concretado esas alternativas, pese a las presiones de la presidenta de la Diputación de Palencia, Ángeles Armisén, al responsable de Unicaja en la zona, Joaquín Julio García Díez.
En 2017, la entonces Caja España ya generó una gran polémica en la provincia de León al cerrar muchas sucursales en pueblos, sustituyéndolas por oficinas móviles. Y en esa provincia ya se teme un movimiento similar al registrado en Palencia por parte de Unicaja tras la fusión con Liberbank.
La decisión de Unicaja de retirar las oficinas móviles en la provincia de Palencia contrasta con las manifestaciones de sus responsables de compromiso con la inclusión financiera y con la atención a la denominada España vaciada, reiteradas tras el anuncio de fusión con Liberbank.
Y contrasta con la tendencia de otras entidades a reforzar el uso de este canal para compensar el cierre de sucursales en las zonas rurales.
Por ejemplo, Bankia presume de haber dado servicio a 250.000 personas de 373 municipios sin sucursal durante 2020 a través de sus ofibuses. La entidad, que ultima su integración en CaixaBank, asegura que se han realizado 200.000 operaciones (retiradas de efectivo, ingresos, pago de recibos y de impuestos) en los 12 ofibuses, que recorren 43 kilómetros mensuales en las provincias de Madrid, Valencia, Castellón, Ávila, Segovia, La Rioja, Ciudad Real y Granada.



