Araceli de Frutos: “Las exigencias del regulador a las EAFIs son muchas, debería haber un principio de proporcionalidad en función del volumen asesorado”

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Lleva operando como EAFI desde enero de 2013. En estos cuatro años, no solo ha trazado una línea innovadora en su actividad empresarial con el lanzamiento de dos fondos de inversión, sino que, con su experiencia, se ha convertido en una voz autorizada en el mundo, especialmente dinámico en estos tiempos, del asesoramiento financiero.

-Últimamente, son muchos los profesionales que afirman encontrar demasiadas limitaciones en la figura jurídica de EAFI y optan por otras fórmulas. Desde su punto de vista, ¿qué ventajas e inconvenientes tiene ser EAFI?

-Por un lado, existen las limitaciones administrativas, de cumplimiento normativo; las exigencias del regulador a las EAFIs son muchas, lo cual es bueno para la seguridad jurídica de los inversores, pero a su vez debería haber un principio de proporcionalidad del volumen asesorado para establecer tales exigencias; por otro lado, existen limitaciones operativas, ya que no se puede operar por los clientes, a diferencia de los agentes que sí que operan por ellos, con lo cual la agilidad de la implementación de las recomendaciones, si es que finalmente se implementan, es menor.

De hecho, los asesores profesionales que han optado por figuras equiparables a la EAFI en otros países de la UE se cuentan por miles, mientras que en España no llegan a 200. ¿Cuál puede ser el motivo?

-Básicamente, en España se aúnan dos circunstancias: que es un país muy bancarizado y la poca cultura financiera que existe en nuestro país.

-La próxima llegada de MiFID II, según todos los augurios, va a provocar un gran cambio en el sector, ¿cuáles cree que serán sus principales efectos?

-Según la experiencia que comentan en otros países de Europa, los clientes de menor patrimonio se ven huérfanos de asesoramiento. En España, como somos distintos, Spain is diferent, quién sabe cuál va a ser el efecto. En principio, la llegada de MIFID II debería hacer ver al público en general que el asesoramiento no es gratuito, sino que el banco cobra por ello; es un servicio por el que se deben recibir unos honorarios y que, en la mayoría de los casos, cuando uno se dirige a su banco, lo que le realizan es una venta de productos no un asesoramiento. Esto, en teoría, debería hacer florecer el segmento del asesoramiento profesional e independiente…pero cualquiera sabe.

-¿Le preocupa la supresión de las retrocesiones que puede traer la transposición de esta directiva?

-No, en absoluto.

El inversor medio español, acostumbrado a tratar con la gran banca, ¿está preparado para pagar por un servicio de asesoramiento independiente?

-De momento, creo que no; pero acostumbrar a los inversores a contar con los servicios de un experto para sus inversiones y, claro está, pagar por ello, tiene que ser labor de todos: autoridades, clientes, Eafis

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