Amundi: La delgada línea que separa la confianza de la euforia

Por Pascal Blanqué, director de Inversiones de Grupo Amundi; y Vincent Mortier, director adjunto de Inversiones de Grupo Amundi. Artículo aparecido en el Global Investment Views de mayo de 2021.
Abril ha empezado con buen pie para los mercados financieros después de un primer trimestre excepcional, con una suerte dispar para la renta variable y renta fija mundial. En el futuro, la evolución de la recuperación será probablemente el principal motor del mercado, lo que provocará mayores disparidades. El año pasado, el lema de «el primero que entra es el primero que sale» (first in, first out) benefició a China, que ahora está otra vez claramente en la vía del crecimiento y seguirá siendo el motor del crecimiento global a medio plazo. En los próximos trimestres, la atención se centrará en evitar las zonas de burbuja. La idea es diseñar un crecimiento estable de los préstamos, centrándose en sectores específicos como la tecnología innovadora y la industria manufacturera, para seguir apoyando la recuperación económica y evitar el sobrecalentamiento.
Mientras los mercados digieren la siguiente fase de la estrategia de crecimiento de China, el testigo de la recuperación ha pasado a EE.UU., donde el crecimiento del PIB parece que va a alcanzar niveles no vistos desde la década de 1980.
Sin embargo, la extraordinaria expansión de EE.UU. será una causa adicional de divergencias. El aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro y el fortalecimiento del dólar pesarán sobre las perspectivas de crecimiento potencial de los mercados emergentes más vulnerables, que corren el riesgo de quedar (aún más) rezagados tras la crisis. También resurgen algunas historias idiosincrásicas (Turquía y Argentina y, en menor medida, Rusia, debido a las sanciones, y Brasil).
Con China en modo “control” y EE.UU. ya muy avanzado en cuanto a las expectativas del mercado, la siguiente zona que podría disfrutar de extensiones del sentimiento alcista es Europa. Desde el punto de vista macroeconómico, Europa irá a la zaga de los dos motores del crecimiento global y tardará años en volver a los niveles de PIB anteriores a la crisis. Desde la óptica del mercado, las acciones europeas deberían beneficiarse del fuerte crecimiento mundial. Además, la reaceleración de la campaña de vacunación y las previsiones positivas de beneficios pueden desencadenar ahora nuevas subidas.
En cuanto a los temas de inversión, nuestras principales convicciones son las siguientes:
- A nivel de la asignación global de activos, nos mantenemos “risk-on”. Sin incrementar más el riesgo, pero jugar cierta rotación en lugar de aprovechar las nuevas olas de recuperación. Los activos de riesgo siguen viéndose favorecidos en una recuperación cíclica y debido a que los Bancos Centrales de los mercados desarrollados siguen siendo acomodaticios. Esto es un buen presagio para la renta variable, con un enfoque en aquellos que son más cíclicos y en las regiones (Europa) donde la reapertura de las economías impulsará una mayor aceleración que aún no está descontada. Los mercados estadounidenses todavía pueden tener un buen rendimiento, pero aquí es primordial evitar las zonas de hipercrecimiento, así como no dejarse atrapar por el exceso de euforia que se está acumulando. La posible subida de los impuestos de sociedades podría afectar a la rentabilidad de algunos sectores y empresas, y esta situación debería analizarse con detenimiento.
- En renta fija, el valor relativo es el rey. Mantener la cautela en duración y sobreponderar el crédito. El mayor movimiento del primer trimestre fue la venta de bonos estadounidenses. En las próximas semanas, el entorno podría ser menos difícil, ya que parte de la revalorización de los rendimientos ya se ha producido. No obstante, la mejora del contexto económico sigue exigiendo una postura prudente en cuanto a la duración y una postura optimista en cuanto al crédito, en particular en lo que respecta al alto rendimiento, que sigue viéndose favorecido en un entorno de mejora de los fundamentos. Las diferentes trayectorias de crecimiento y expectativas de inflación de EE.UU. y Europa están impulsando diferentes velocidades en los ajustes de los tipos, abriendo oportunidades de valor relativo para los inversores activos. En la búsqueda de un mayor rendimiento, los bonos de mercados emergentes siguen siendo un área de interés, con una creciente selección a medida que se intensifican las divergencias.
- En cuanto a la renta variable, sigue la rotación hacia el valuer y los cíclicos. Esta rotación hacia la renta variable continuará. La temporada de beneficios del verano pondrá a prueba la trayectoria de la recuperación, pero hasta entonces, el despliegue de vacunas y la reapertura económica serán los principales desencadenantes de un nuevo tramo alcista en esta carrera al alza. En cuanto a la renta variable de los mercados emergentes, Asia sigue siendo la zona clave para jugar con la ciclicidad.
En general, el entorno de inversión sigue siendo benigno, pero la visión consensuada de una recuperación puede resultar en sí misma un riesgo. La confianza es alta, la euforia se limita a ciertas áreas (criptodivisas, OPAs, SPAC) y esto podría durar un tiempo debido a la amplia liquidez del sistema. No hay ningún catalizador a corto plazo para un cambio de dirección. Podría ser un deterioro del ciclo del virus, pero esto parece muy poco probable mientas se aceleran las campañas de vacunación a nivel mundial. El segundo catalizador podría ser una sorpresa de inflación, con los bancos centrales detrás de la curva. Los inversores deberían tomarse esto en serio una vez que el sentimiento se desvanezca y la mayor parte de la aceleración quede atrás.


